Flores y plantas de navidad: cuál regalar y por qué

Flores y plantas de navidad: cuál regalar y por qué

Estamos en época de Navidad y los detalles ornamentales inundan ya las calles, comercios y edificios públicos. También los hogares cambian de aspecto. Todo se impregna de luz y color y, más que nunca, cobran protagonismo las plantas. Regalar plantas de Navidad es ya una costumbre arraigada en esta época del año. Son un elemento decorativo destacado, que aporta a los hogares calidez y elegancia.

¿Qué plantas regalar por Navidad? Dentro de las plantas y flores típicas de la época encontramos tres grandes grupos: las flores rojas, las coníferas, en especial el abeto, y algunos arbustos muy populares, como el acebo y el muérdago. Y no podemos olvidar el eucalipto, que además de servir de remedio descongestivo es muy apreciado en la composición de ramos y decoraciones navideñas.

Flores rojas: la poinsettia

Flor de navidad

El rojo es, junto con el verde y el dorado, uno de los colores más representativos de la Navidad. Por eso las flores rojas abundan en los hogares, en especial la famosa poinsettia o flor de Pascua.

Su nombre científico es Euphorbia pulcherrima y no es propiamente una flor, sino un arbusto cuyas hojas superiores adquieren una tonalidad rojiza. Esa parte coloreada se denomina bráctea, y rodea a las verdaderas flores de la planta, unas estructuras amarillentas muy pequeñas que suelen pasar desapercibidas.

Las poinsettias más conocidas son de color rojo, pero también las podemos encontrar en otras tonalidades, como rosa, jaspeada, blanca, moteada e incluso amarilla. Las «flores» duran poco, apenas unas semanas, pero el resto de la planta puede sobrevivir más tiempo con los cuidados adecuados.

Y, ¿por qué la poinsettia es la flor de la Navidad? Porque su floración coincide precisamente con el mes de diciembre. La flor de Pasqua es originaria de México y debe su nombre al diplomático Joel Roberts Poinsett, quien la introdujo en los EE.UU. como ornamento navideño a mediados del siglo XIX.

 

Otras flores rojas

Al margen de la poinsettia, podemos encontrar otras flores rojas formando parte de ramos y composiciones navideños. Dos ejemplos son los lirios y tulipanes rojos, que combinados con hojas de eucalipto y otros arbustos constituyen un adorno vistoso y elegante.

 

Acebo (Ilex aquifolium)

Acebo

Este característico arbusto, con hojas espinosas y pequeñas bayas de color rojo, es otro elemento habitual en los ornamentos navideños. El mayor bosque de acebos de España y de la Europa meridional se encuentra en Soria. Se trata del acebal de Garagüeta y se extiende a lo largo de 106 hectáreas, formando un denso laberinto que sirve de cobijo a animales silvestres.

En la antigua cultura celta, el acebo se consideraba un árbol sagrado que atraía fortuna y prosperidad. Al parecer, también lo utilizaban los hombres como imán para conquistar a las mujeres

Muérdago (Viscum álbum)

Muerdago

Otro arbusto tradicional de la época navideña es el muérdago, al que los celtas atribuían poderes mágicos vinculados con la fertilidad. En Escandinavia, besarse bajo el muérdago ayudaba a superar viejas rencillas mientras que en la tradicón anglojasona tiene connotaciones más amorosas: sirve para asegurarse una relación próspera y duradera.

En España, ese popular arbusto de bayas blanquecinas tiene que ver con la fortuna. Regalar muérdago a la familia o a los amigos por Navidad es una forma de desearles suerte. Eso sí, el popular ramillete de la suerte debe colgarse sobre la puerta de la casa y conservarse todo el año. Así el hogar quedará protegido hasta la próxima Navidad. El ramillete de muérdago suele presentarse atado junto a unas ramitas de pino, pero hay muchos establecimientos que lo venden en cestitas o con presentaciones florales más elaboradas.

 

Eucalipto (Eucalyptus)

Otro elemento muy presente en los ramos típicos navideños es el eucalipto. Desde el punto de vista simbólico, el eucalipto sirve para atraer energías positivas y se utiliza en rituales de purificación.

Existen más de 700 especies de eucaliptus, pero en España predominan dos: el eucalipto rojo, localizado en el interior y sureste, y el eucalipto blanco, muy presente en Galicia y en la cornisa cantábrica. Las hojas contienen un aceite esencial con poder desinfectante. Además, es un gran descongestivo nasal y se utiliza para confeccionar caramelos, ungüentos, jarabes, etc.

El abeto

El símbolo por excelencia de la Navidad es el abeto. Lo encontramos en lugares públicos profusamente decorado y también está presente en la mayoría de hogares. La costumbre de ornamentar un árbol durante el solsticio de invierno tiene un origen pagano. Lo hacían ya los celtas y los romanos, pero el cristianismo adoptó la costumbre y la dotó de una significación especial. El abeto representa la vida eterna porque siempre está verde y porque su copa apunta hacia el cielo.

Las coronas de Navidad

El abeto, el acebo, el eucalipto y las piñas son la base de otro elemento decorativo característico de la Navidad: la corona. Este detalle ornamental es más propio de la iglesia luterana pero también se ha extendido a muchos países con tradición cristiana. Todos los elementos que se utilizan para la confección de las coronas son de hoja perenne y representan la vida eterna. La forma circular también tiene una simbología religiosa: representa a Dios, que no tiene principio ni fin.

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